lunes, 1 de febrero de 2010

Sueño en una noche de Santiago

¿Será la Pequeña Gigante una metáfora de lo que le ha sucedido a Libet? ¿Su sonrisa de muñeca y su andar  siniestros, me estarán diciendo algo respecto de la suerte que ha corrido nuestra amada Libet?

Prefiero pensar que se trata de un buen augurio, sin embargo, entre sacudones de fiebre y estruendos que llegan a mi mente desde un tiempo remoto, sueño que la Pequeña Gigante me mira y llora mientras el Tío Escafandra la rodea con sus enormes brazos. De repente su imagen ya no es más que un afiche luminoso en el metro de Santiago.
Me despierto empapado en sudor, son las 5:30 am.

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