En pleno centro de Santiago, la multitud delira. Los niños corren, los adultos corren a los niños, los carabineros corren a padres y niños y los bomberos mojan a todos. Los carros hidrantes que otrora supieron disolver protestas hoy refrescan cual bebida cola. El calor es insufrible pero a pesar de todo la multitud (mientras se refresca como puede) continúa caminando sin quejarse. Nunca ví (desde la llegada del General) algo tan multitudinario, caótico y lleno de mística. ¿Quién ha causado esta locura?
La respuesta es: LA PEQUEÑA GIGANTE.
Todos quieren verla, todos gritan su nombre "pe-que-ña, pe-que-ña" (con acento chileno, claro está). Se venden sus fotos, hay posters y remeras con su imagen, podríamos decir que su rostro es llevado como bandera a la victoria. Estoy muy emocionado.
domingo, 31 de enero de 2010
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