
Antes de partir de Bolivia, me despido de uno de mis principales contactos. El chileno hipie propietario del restoran donde la sopa de pollo me ayudo a reponerme de los males de la altura.
Hasta la victoria siempre. Yo pisare las calles nuevamente. Viva Allende.
Por la unidad latinoamericana ya. Evo cumple, Cristina dignifica.
Que se vayan todos.
