viernes, 5 de febrero de 2010

Revelación, aquelarre en las viñas y salvación camino a Til Til

Anoche tuve un momento de revelación. Narraré lo sucedido del modo más objetivo posible. Iba yo caminando, mirando vidrieras cuando de repente un auto frena estrepitosamente en Catedral y Matucana. Bajan dos hombres fuertemente armados y me invitan a subir al vehículo (no hubo violencia física, hay que decir). Me trasladaron a las afueras de la ciudad (parecía una viña) y me dejaron en una sala muy confortable donde esperé bastante. Al rato y ante mi asombro, aparece el Dr. Chichí vestido con una tela color violeta a modo de túnica y la cabeza rapada; llevaba atado a una correa (como se lleva a los perros) al "Muñeco" Matías. El pobre "Muñeco" (que supo ser un gran actor y bailarín) estaba totalmente perdido, empastillado me imagino y creo que nunca me reconoció. Al Dr. Chichí, en cambio, se lo veía más joven y lúcido que de costumbre, como si hubiera extraído del jovenzuelo devenido can, toda la vitalidad perdida con el paso de los años.

- Como estás Chichí? (le pregunté).
Dígame Pancha (respondió secamente).

Comprendí entonces, que la lucidez que había percibido hacía unos minutos era ficticia y que Chichí estaba más loco que de costumbre. El "Muñeco" Matías empezó a ladrar y Chichí lo hizo callar alcanzándole una muñequita de plástico toda mordida.

- ¿Para qué me trajeron aquí? (pregunté).
- Quiero que dejei la weá de buscar a la Libet, cachai? (respondió).

Su tono falsamente chileno me hubiera causado risa en otra circusntancia, pero haber mencionado a Libet hacía todo muy serio.

- Eso no va a ser posible Chic... quiero decir, Pancha. No me iré sin Libet.

Chichí comenzó a aplaudir, como quien llama a otros, e inmediatamente aparecieron cinco enanos (tal vez los mismos que intentaron secuestrar el vuelo a Mendoza). Estaban vestidos de odaliscas y danzaban frenéticos mientras el "Muñeco" volvía a ladrar y Chichí cantaba en un extraño idioma.

En medio de esa especie de aquelarre, me escapé. Afuera de la casa, los guardias (antes armados), bailaban cueca entre ellos, semidesnudos y totalmente borrachos. Corriendo llegué a la autopista, donde un matrimonia que iba hacia Til Til me ayudó a volver a Santiago.

Ahora estoy seguro de que Libet está muy cerca.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Como le va buen hombre? Desde esta Bs. As. gris y plomiza, le informo que TN acaba de dar una noticia escalofriante : encontraron los restos de una mujer en la orillas del Riachuelo. El grado de descomposición y "desfiguración" hizo imposible reconocer su verdadera identidad. Pero, tuve acceso a las imagenes por un amigo cronista ( Patito Carreño, un gran amigo ) y debo confesar que un sudor recorrió mi espalda como lava de dolor y pesar ... Crei haber visto en sus ojos tristes y deshabitados de toda clemencia, a Libeth...
Espero que mi percepción no tenga fundamento real.
Seguiré viendo las noticias y comunicandome en forma privada con Patito Carreño, para confirmar o dementir ( dios lo quiera!!!) esta percepción...
Saludos

Dr. Tebarkirton.

Luis Avalos dijo...

Es imposible. Libet (sin "h" al final) Vive. Esas noticias son una clara maniobra política de quienes no quieren que sepamos la verdad. Seguiré caiga quien caiga, porque veo la luz al final del túnel. Pido paz y justicia. Pido tranquilidad a todo el pueblo. Muy pronto pariremos la verdad.