jueves, 4 de febrero de 2010

Como adictos a las escondidas

Perdido. Como una madre desesperada que busca en los brazos de su hijo alguna marca que le indique si  (como dicen las vecinas) se inyecta mrihuana. Como los perros que dan vueltas por las calles de Valparaiso o de Pompeya. Desorientado. Así ando buscando en los lugares donde sospecho ella ya no está. Donde quizás nunca estuvo.

El Dr. Tebarkirton dice que debe estar en algún loquero. Los leales afirman que hay quienes la vieron por las calles de Santiago. Todos opinan, pero en esta hora, la única verdad es la realidad, y todo indica que ella ya no está aquí.

A veces me pregunto si Libet querrá que yo la encuentre. Imagino que me ve desde lejos y se ríe mientras se esconde una vez más, y así, mil veces escondida construye un juego que ya a ninguno de los dos nos divierte pero que no podemos abandonar.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Hola querido correligionario!Veo que su estadía , a medida que pasan las horas se esta volviendo más riesgosa y apasionante (Como usted sabe mi conducta no es tan aventurera y osada como la suya)
en cuanto a esta último punto, como amigo que soy, debo aconsejarle que se cuide. Sería desvastador para toda la Nación que un hombre de su estatura y nobleza nos abandone por esa temeraria osadía.

Siempre a sus ordenes
Dr. Tebarkirton

Luis Avalos dijo...

Gracias! estoy conmovido y su aliento me empuja hacia la luz. Hasta la Victoria compañero!