
Por la noche, la ciudad de Cusco se transforma. Los fantasmas salen a pasear y cada piedra tiene un reflejo especial. Voy caminando por la Cuesta de San Blas y siento que floto. Hablo y mi voz me suena extraña. Tengo los oidos un poco tapados por efecto de la altura. De repente me parece ver a Libet en un esquina. No puedo correr, me agito. Pero acelero el paso tanto como me es posible. No la alcanzo. No puedo creerlo. Estuve a pocos metros de ella y la perdí.
Sin embargo, estoy seguro de que ella me vio. Por qué huye, entonces? Acaso todo este esfuerzo por rescatarla es en vano?
Sigo caminando confundido, se escucha música en cada esquina y voces de turistas y lugareños que hablan sin parar. Hace frío. Voy a entrar a un bar a tomar algo que me reconforte pero una anciana que parece estar durmiendo en la vereda me chista. Me acerco y me dice: No insista. Ella está bien acá.
Sin embargo, estoy seguro de que ella me vio. Por qué huye, entonces? Acaso todo este esfuerzo por rescatarla es en vano?
Sigo caminando confundido, se escucha música en cada esquina y voces de turistas y lugareños que hablan sin parar. Hace frío. Voy a entrar a un bar a tomar algo que me reconforte pero una anciana que parece estar durmiendo en la vereda me chista. Me acerco y me dice: No insista. Ella está bien acá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario